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El recuerdo de la hija de Oronó: “Para mí papá primero estaba la bicicleta y después la familia”

Verónica habló con LA CAPITAL sobre el homicidio de su padre, tal como lo caratula la Justicia. La mujer dijo que el ciclista decidió abandonar el hospital luego de la golpiza que le dieron los delincuentes producto de la tristeza, la bronca y la amargura que sintió al enterarse de que le habían robado su más bien más preciado.

Verónica González Oronó, la hija del ciclista Oscar Oronó (80), recordó a su padre a poco más de un mes de su muerte, causada por una violenta golpiza que sufrió al ser asaltado por cuatro delincuentes.

En diálogo con LA CAPITAL, la mujer contó que se enteró de que tres de los sospechosos permanecerán detenidos, mientras que un cuarto seguirá procesado, aunque en libertad. “Yo lo único que le dije al fiscal (Walter Martínez Soto) es que quiero que agarren a los que verdaderos asesinos, no a perejiles. Y después quiero que cumplan lo que tengan que cumplir de pena por lo que hicieron… Nada Más”, señaló.

Acto seguido, destacó el amor y la pasión que su padre sentía por el ciclismo, y lo vinculó a la decisión de abandonar el Hospital Interzonal General de Agudos (HIGA) al que había sido trasladado tras el ataque de los ladrones. “Para mi papá primero estaba la bicicleta, y después la familia… Después de la bicicleta venían los hijos y la que fuera su mujer. Perdió tres matrimonios por la bicicleta”, rememoró Verónica, entre risas.

Consultada acerca de cómo había iniciado Oscar Oronó la práctica de aquel deporte, la mujer respondió: “Su familia tenía tambos en Santa Elena, eran gente de campo… Pero él un día se armó una bici, arrancó a pedalear y como vivían en la ruta y de pronto se iba lejos y volvía, le gustó. Empezó a ir a las carreras y a conocer gente del ambiente, y mi abuelo lo apoyó… Descubrió su pasión solo”.

Según cuenta Verónica, su padre “corrió hasta una semana antes de morir”. “Siempre fue deportista. En una carrera en Tapalqué hace poco se quebró dos costillas, siguió corriendo y ganó. Después este año ganó también el Campeonato Argentino de su categoría en La Pampa“, señaló.

Inclusive, el mismo día del asalto (viernes 3 de octubre) Oronó se entrenó. “Toda su vida fue así: era techista profesional y corría con sponsors. Pero además iba en bicicleta a los lugares donde tenía que hacer sus trabajos: Miramar, Coronel Vidal, Balcarce… Y después se puso el negocio y lo cerraba a las 12 del mediodía para ir a pedalear y entrenar hasta las 2 o 3 de la tarde, como lo hizo el último día”, apuntó.

De acuerdo al testimonio de Verónica, para el veterano ciclista “no había fiestas ni cumpleaños de los hijos, nada; si había carrera, se iba”. Así fue como, además, “viajó y recorrió el país compitiendo”.

“Tenía dos turbos en vez de dos piernas. En los brazos no tenía fuerza pero en las piernas era tremendo… ¡Y se cuidaba mucho! Cero alcohol, cero cigarrillos, comida sana y a las 9 de la noche se iba a dormir, porque se levantaba a las 5 o 6 de la mañana a trabajar y a entrenar, o a entrenar directamente”, describió la entrevistada.

En la misma línea, habló sobre la personalidad de su padre. “Era un tipo amable, de buen corazón. Si necesitabas algo te daba. Tenía errores como todos, pero él compraba bicicletas viejas, las arreglaba y se las regalaba a los chicos, por ejemplo. Tuvo cinco hijos y varios nietos, entre ellos mi hija Josefina, de 19 años, que era la más cercana a él porque ella siguió sus pasos en el ciclismo y la entrenaba. Es la más afectada está por lo que pasó”, lamentó Verónica.

Las últimas horas

La mujer cuenta que el viernes 3 de octubre visitó a su padre en la bicicletería de al 10.000. “Yo estuve con él hasta las 4.30 de la tarde, cuando volvió de entrenar. Así que estos asesinos entraron ni bien salimos nosotros, porque en los videos de las cámaras se ve que salen de ahí apenas pasadas las 5. Y él como que se enteró o recordó recién el sábado que le habían robado las bicicletas… ¡Se quería morir! Por eso se sacó todo y se fue del hospital”, relató.

No obstante, Verónica aclaró que al arribar nuevamente a su domicilio, Oronó y su familia fueron avisados que uno de los rodados, con un valor de aproximadamente 7 mil dólares, había sido recuperado. “Cuando vinimos nos avisaron que habían encontrado una de las bicicletas, la rutera, pero papá estaba amargado porque le faltaba la otra, la pistera… Plata ya le habían robado antes, pero que se llevaran la bicicleta lo puso muy mal… Era su vida”, subrayó.

Respecto de las palomas a las que Oronó les daba de comer en la altura de su vivienda, la mujer sostuvo que “era un hobby que tenía”. “Subía cuatro o cinco veces por día al palomar para darles de comer. Su vista era perfecta y ni siquiera usaba lentes para correr en la bici. No es que no subía nunca al techo, subía siempre… Se cayó por el estado neurológico en el que estaba… Porque le habían matado las neuronas”, resaltó. Y, aún conmocionada, concluyó: “Lo vi agonizar: fue el peor día de mi vida”.

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